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El arte de los locos: prejuicio y genialidad

Hay quien dice que locura y genialidad van de la mano. Y parece ser cierto en algunos casos. Grandes artistas como Vincent Van Gogh o Edvard Munch padecieron algún tipo de enfermedad mental que contribuyó a dotar sus obras de un estilo único. Sin embargo, existen artistas menos conocidos que descubrieron, entre las paredes del psiquiátrico, que el arte era un vehículo de comunicación excelente. Repasemos el arte de los locos que se ha mantenido a la sombra de la historia.

El loco

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Mano con esfera reflectante (1935) de Maurits Cornelis Escher

La palabra «loco» a menudo se utiliza con una connotación negativa, pero es solo una atribución subjetiva.

Probablemente, su origen etimológico proviene del latín elucus que significa “insomne, somnoliento o amigo de la luna”. El lunático es una persona inadaptada, inusual, imprudente, que excede lo ordinario en sus disparates y que ha perdido la razón y el equilibrio mental.   

Sin duda, el loco, el enfermo mental, padece un gran sufrimiento, porque ha perdido el control de la vida. Como diríamos coloquialmente, son personas que “no tienen los pies en la tierra”. Sin embargo, el loco es en realidad alguien muy valiente, ya que se enfrenta diariamente a uno de los miedos más grandes que existen: la pérdida del juicio de la realidad. Y, a veces, en la búsqueda de su propio bienestar, el loco recurre al arte como forma de expresión de su dolor.

Un arte degenerado

Comenzaremos con uno de los episodios más funestos de la historia de la humanidad: el nazismo. El régimen nazi consideraba todo el arte moderno como un “arte degenerado” (Entartete Kunst) ya que no poseía los valores heroicos pretendidos por el nazismo.

Vanguardias como el Surrealismo, el Expresionismo, el Dadaísmo y la abstracción fueron objeto de desprecio por parte de un gran artista fracasado con un gran complejo de inferioridad: Adolf Hitler.

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Por otro lado, el régimen nazi, marcado esencialmente por la crueldad, manifestó un sadismo especialmente insidioso hacia la producción más delicada del colectivo más vulnerable: el arte de los locos.  La política cultural nazi, «patologizadora» del arte, mostró un interés perverso por el arte producido en los manicomios.

En la obra de Hans Prinzhorn “Expresiones de la locura” queda reflejado cómo los nazis, mientras asesinaban y reprimían a los artistas vanguardistas, cometían los mismos crímenes con los pacientes-creadores. El intelectual nazi Carl Schneider, creador del programa de eutanasia Aktion T4, se dedicó en vida a la colección de los cerebros de los enfermos.

Pero, tras la Segunda Guerra Mundial, las imágenes de la colección de Schneider cayeron en manos del artista Jean Dubuffet, suministrador de vino de los nazis y precursor del art brut y el outsider art. A partir de la década de los 40, el art brut encarnó todas las formas de representación instintivas, fruto de la enfermedad y de quien habita en los márgenes de la cultura (aunque Dubuffet siempre rechazó la idea de un arte psiquiátrico). 

Arteterapia

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La habitación de los espejos infinitos, Yayoi Kusama, instalación artística.

Estas formas marginales de expresión, el arte de los locos, tiene un profundo sentido terapéutico beneficioso para sus artífices.

En Las 5 mujeres artistas más exitosas de la historia contemporánea citamos a Yayoi Kusama, quien padece una enfermedad mental marcada por la paranoia, las alucinaciones y la obsesión-compulsión.

Su método estriba en la creación de patrones rítmicos de lunares, flores, ojos, formas geométricas y colores estridentes que revelan un cierto orden en el caos. Yayoi Kusama recurría al arte como una forma de terapia; ella misma enunció que, si dejase de pintar, se suicidaría inmediatamente.

La Arteterapia, por tanto, es un elemento que puede ser central en la reconducción de un paciente hacia su propia felicidad.

Los maestros esquizofrénicos

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Outsider Art de Heinrich Anton Müller

En cuanto a calidad y atractivo estético, los artistas esquizofrénicos son sobresalientes por su irracionalidad y expresionismo.

Algunos de ellos, como el pintor suizo Heinrich Anton Müller (1869-1930) llegaron a inspirar a maestros del arte como el citado Dubuffet. El psiquiatra Prinzhorn expone en su obra a algunos de los grandes “maestros esquizofrénicos” que habitaron el psiquiátrico:

El escultor alemán Karl Brendel, caracterizado por producir imágenes de “estilo primitivo”, el pintor alemán August Klotz, especializado en el género del retrato y el pintor Peter Moog, quien expiaba su culpabilidad produciendo imaginería religiosa.

Ciertamente, el arte de los maestros esquizofrénicos comparte una serie de criterios estéticos semejantes a los del hombre primitivo, como las figuras esquemáticas de ídolos y divinidades. También con la literatura antigua y medieval, como los monstruos míticos de Escila, Caribdis, los grifos, cíclopes o lestrigones. Incluso existe un parentesco con el arte de los niños, caracterizado por el garabato.

Rasgos comunes del arte esquizofrénico

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Figurilla de Karl Brendel

Desarrollando más los criterios estéticos del arte de los locos, concretamente de los esquizofrénicos, se puedes identificar los siguientes rasgos comúnes:

Tendencia lúdica: como los niños, el arte de los locos es impulsivo, repentino, conecta ideas libres (como el Surrealismo) y es muy fantasioso.

Horror Vacuii: exceso de adorno, culto a la cantidad y la exuberancia

Orden en el caos: patrones rítmicos, repetitivos, obsesivos

Libertad: tratamiento libre del entorno, arbitrariedad

Unidad en forma y contenido: la apariencia de las obras es laxa, pero hay unidad

Expresividad: trazos y líneas expresivas, combustión espontánea del trazo

Temática oscura: preferencia por el misterio, lo siniestro y lo oculto. Establecimiento de conexiones mágicas. Componente mítico.

Colofón

Libre y original como pocos, el arte de los locos nos enseña muchas cosas:

La primera, que mientras éstos rehúyen de la realidad, o simplemente no saben volver a ella, intentan comunicarse con el exterior a través del arte. Porque todo arte, sin excepción, intenta tener un eco en el resto de las personas, aunque sea de forma inconsciente. Toda obra quiere saberse valorada, incluso si el mensaje es de absoluto rechazo hacia la sociedad.

La segunda, que lo que algunos artistas llaman «la inspiración» o «las musas», para otros se trata simplemente de imágenes con las que conviven a diario.  Es decir, que mientras los esquizofrénicos encuentran una gran fuente de inspiración en las alucinaciones y la pérdida de las funciones cognitivas,  el artista medio lo ejercitando la imaginación. 

Por último, nuestra responsabilidad es atender a todas las formas de producción artística, dándoles el sitio y el lugar que se merecen. Como dijo Goya:

El sueño de la razón produce monstruos, es madre de las artes y origen de las maravillas

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August Neter
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Karl Brendel

 

Sara San Miguel

Historiadora del Arte, Experta en Marketing, Gestión Cultural y Blogging. Máster en Ciencias de las Religiones. Lee mis artículos →

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